"El Mensajero de Allah (ﷺ) envió una expedición compuesta por muchos, y preguntó a cada uno qué podía recitar, por lo que cada uno de ellos mencionó lo que podía recitar, es decir, lo que había memorizado del Corán. Se acercó a uno de los hombres más jóvenes y le dijo: '¿Qué has memorizado, oh fulano de tal?' Él dijo: 'Memoricé esto y aquello y Surat Al-Baqarah'. Él dijo: '¿Memorizaste Surat Al-Baqarah?' Él dijo: "Sí". Él dijo: "Entonces vete, porque tú eres su comandante". Un hombre de entre ellos dijo: '¡Por Alá! Nada me impidió aprender Surat Al-Baqarah, excepto el temor de no ser capaz de estar con ella (en la oración voluntaria de la noche)". El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: "Aprendan a recitar el Corán, porque en verdad la parábola del Corán para quien lo recita y se mantiene con él (en la oración) es la de una bolsa llena de almizcle cuyo aroma llena el aire a su alrededor. Y la parábola del que lo aprende y luego duerme mientras está en su memoria es la de una bolsa que contiene almizcle que está atada".