حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ عُمَرَ بْنِ عَلِيٍّ الْمُقَدَّمِيُّ، قَالَ حَدَّثَنَا ابْنُ أَبِي عَدِيٍّ، عَنْ شُعْبَةَ، عَنْ سِمَاكٍ، عَنْ أَبِي الرَّبِيعِ، عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ، قَالَ أَتَيْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم فَبَسَطْتُ ثَوْبِي عِنْدَهُ ثُمَّ أَخَذَهُ فَجَمَعَهُ عَلَى قَلْبِي فَمَا نَسِيتُ بَعْدَهُ حَدِيثًا . قَالَ أَبُو عِيسَى هَذَا حَدِيثٌ حَسَنٌ غَرِيبٌ مِنْ هَذَا الْوَجْهِ .
Traducción
Narrado por Abu Hurairah
"Me acerqué al Profeta (ﷺ) con algunos dátiles y le dije: 'Oh Mensajero de Allah, suplica a Allah que los bendiga.' Así que los tomó y me suplicó que los bendijera, y luego me dijo: 'Tómalos y ponlos en esta bolsa tuya -o en esta bolsa- y cada vez que tengas intención de tomar alguno de ella, entonces mete la mano y tómalo, y no los disperses por todas partes.' Así que llevé tal y tal Wasq de esos dátiles por la causa de Alá. Solíamos comer de ellos y dárselos a otros, y la bolsa no se separó de mi cintura hasta el día en que mataron a 'Uzman, porque se habían acabado".