"Una mujer de Juhainah confesó ante el Profeta (صلى الله عليه وسلم) que había cometido adulterio, y dijo: 'Estoy embarazada'. Entonces el Profeta (صلى الله عليه وسلم) llamó a su tutor y le dijo: 'Sé bueno con ella y si da a luz a su hijo, entonces dímelo'. Así lo hizo, y entonces él (صلى الله عليه وسلم) dio la orden de que su ropa se atara firmemente alrededor de ella. Luego ordenó que la apedrearan y ella fue apedreada. Luego realizó el Salat (funeral) para ella. Entonces 'Umar bin Al-Jattab le dijo: '¡Oh Mensajero de Allah! ¡¿La apedreaste y luego rezaste por ella?! Dijo: "Ella se ha arrepentido de un arrepentimiento que, si se hubiera distribuido entre setenta de la gente de Medina, les habría bastado. ¿Has visto alguna vez algo más virtuoso que ella sacrificándose a sí misma por la causa de Alá?'"