"Un hombre se acercó al Profeta para preguntarle acerca de los horarios del Salat. Entonces él dijo: 'Quédate con nosotros, si Dios quiere'. Así que le ordenó a Bilal que llamara al Iqamah cuando comenzara el Fajr, luego le ordenó que llamara al Iqamah cuando el Sol pasara el cenit, luego rezó el Zuhr. Luego le ordenó que llamara al Iqamah para rezar el Asr mientras el sol estaba elevado y blanco. Luego le ordenó que llamara al Iqamah para el Magreb cuando el borde superior del sol se hubiera puesto. Luego le ordenó que llamara a la Iqamah para Isha cuando el horizonte (crepúsculo) se hubiera desvanecido. Luego le ordenó que por la mañana (que llamara a la oración del Fajr), cuando la luz del Fajr brilló. Luego le ordenó que llamara al Iqamah para Zuhr, así que esperó bien hasta que se enfrió. Luego le ordenó que llamara al Iqamah para Asr, por lo que llamó al Iqamah mientras el sol estaba más tarde en su posición de lo que estaba (el día anterior). Luego le ordenó que retrasara el Magreb hasta justo antes de que desapareciera el crepúsculo. Luego le ordenó que llamara a la Iqamah para Isha, por lo que llamó a la Iqamah cuando había pasado un tercio de la noche. Entonces él dijo: '¿Dónde está el que preguntó acerca de los horarios para el Salat?' Entonces el hombre dijo: 'Soy yo'. Y él dijo: 'Los tiempos [o el Salat son los que hay entre estos dos'".