حَدَّثَنَا عُثْمَانُ بْنُ أَبِي شَيْبَةَ، حَدَّثَنَا وَكِيعٌ، حَدَّثَنَا إِسْرَائِيلُ، عَنْ أَبِي إِسْحَاقَ، عَنْ عَمْرِو بْنِ مَيْمُونٍ، عَنْ عُمَرَ بْنِ الْخَطَّابِ، قَالَ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَتَعَوَّذُ مِنْ خَمْسٍ مِنَ الْجُبْنِ وَالْبُخْلِ وَسُوءِ الْعُمْرِ وَفِتْنَةِ الصَّدْرِ وَعَذَابِ الْقَبْرِ ‏.‏
Traducción
Narrado por AbuSa'id al-Judri

Un día, el Mensajero de Allah (صلى الله عليه وسلم) entró en la mezquita. Vio allí a un hombre de los Ansar llamado AbuUmamah.

Él dijo: "¿Qué pasa que te vea sentado en la mezquita cuando no hay tiempo para orar?"

Él dijo: "Estoy enredado en preocupaciones y deudas, Mensajero de Allah".

Él respondió: "¿No te enseñaré palabras con las que, cuando las digas, Alá te quite la preocupación y salde tu deuda?"

Él dijo: "¿Por qué no, Mensajero de Allah?"

Dijo: "Di por la mañana y por la tarde: "Oh Allah, busco refugio en Ti de la preocupación y el dolor, busco refugio en Ti de la incapacidad y la negligencia, busco refugio en Ti de la cobardía y la mezquindad, y busco en Ti de ser vencido por la deuda y ser sometido por los hombres".

Dijo: "Cuando lo hice, Allah me quitó el cuidado y salparó mi deuda".