Ali ibn Rabi'ah dijo: "Estuve presente con Ali mientras le traían una bestia para que la montara. Cuando puso el pie en el estribo, dijo: "En el nombre de Alá". Luego, cuando se sentó en su espalda, dijo: "¡Alabado sea Dios!" Luego dijo: "Gloria a Aquel que nos ha hecho siervo a nosotros, porque no teníamos fuerzas, y a nuestro Señor volvemos". Luego dijo: "¡Alabado sea Alá (tres veces! Alá es el Más Grande. ¡Gloria a Ti! Me he ofendido a mí mismo, así que perdóname, porque solo Tú perdonas los pecados". Luego se echó a reír. Se le preguntó: ¿De qué te reíste? Él respondió: "Vi al Mensajero de Allah (ﷺhacer lo que yo he hecho, y reír después de eso. Le pregunté: "Mensajero de Allah, ¿de qué te ríes?" Él respondió: "Tu Señor, el Altísimo, está complacido con Su siervo cuando dice: "Perdóname mis pecados". Él sabe que nadie perdona pecados excepto Él.