Abdullah bin Abbas dijo que había pasado una noche en la casa de Maimuna, la madre de los fieles creyentes, que era su tía. Dijo: «Dormí al otro lado de la cama, y el Mensajero de Allah (ﷺ) y su esposa durmieron prolongadamente. El Mensajero de Allah (ﷺ) durmió hasta la medianoche o un poco antes o después. Entonces el Mensajero de Allah se despertó, se sentó y se quitó las huellas del sueño frotándose la cara con las manos. Luego recitó los últimos diez versos de Surat-Al `Imran (2). Luego se dirigió a un recipiente de cuero que colgaba agua, realizó una ablución perfecta y se puso de pie para orar». Abdullah bin 'Abbas añadió: «Me levanté e hice lo mismo que el Mensajero de Allah (ﷺ) había hecho, y luego fui y me puse a su lado. El Mensajero de Allah (ﷺ) puso entonces su mano derecha sobre mi cabeza, cogió mi oreja derecha y la torció. Ofreció dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at y luego ofreció un rak'a witr. Luego se acostó hasta que llegó el mu'adh-dhin y, después, rezó dos rak`at ligeros y salió y ofreció la oración matutina (Fayr)».