Una vez que el sol se eclipsó y el Mensajero de Allah (ﷺ) se puso de pie para rezar y recitó una sura muy larga y, cuando se inclinó durante un rato, levantó la cabeza y comenzó a recitar otra sura. Luego se inclinó y, al terminar, se postró e hizo lo mismo en el segundo rak'a y luego dijo: «Estos (los eclipses lunares y solares) son dos de los signos de Allah y, si los ves, reza hasta que termine el eclipse. Sin duda, mientras estaba en este lugar vi todo lo que Alá me había prometido y vi (el Paraíso) y quise arrancar un racimo (de uvas) de allí, en el momento en que me viste dar un paso adelante. No cabe duda de que vi el Infierno con sus diferentes partes destruyéndose unas a otras cuando me viste retirarme y en él vi a Amr bin Luhai, quien inició la tradición de liberar a los animales (liberarlos) en nombre de los ídolos».