حَدَّثَنَا سُلَيْمَانُ بْنُ حَرْبٍ، حَدَّثَنَا حَمَّادٌ، عَنْ أَيُّوبَ، عَنْ نَافِعٍ، عَنِ ابْنِ عُمَرَ ـ رضى الله عنهما ـ أَنَّ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم رَأَى نُخَامَةً فِي قِبْلَةِ الْمَسْجِدِ، فَتَغَيَّظَ عَلَى أَهْلِ الْمَسْجِدِ وَقَالَ ‏"‏ إِنَّ اللَّهَ قِبَلَ أَحَدِكُمْ، فَإِذَا كَانَ فِي صَلاَتِهِ، فَلاَ يَبْزُقَنَّ ـ أَوْ قَالَ ـ لاَ يَتَنَخَّمَنَّ ‏"‏‏.‏ ثُمَّ نَزَلَ فَحَتَّهَا بِيَدِهِ‏.‏ وَقَالَ ابْنُ عُمَرَ ـ رضى الله عنهما ـ إِذَا بَزَقَ أَحَدُكُمْ فَلْيَبْزُقْ عَلَى يَسَارِهِ‏.‏
Traducción
Narró Ibn `Umar

El Profeta (ﷺ) vio un poco de esputo en la pared que daba a la Qibla de la mezquita y se enfureció con la gente de la mezquita y dijo: «Durante la oración, Alá está delante de todos vosotros y, por lo tanto, no debe escupir (ni decir: 'No debe expectorar')». Luego se agachó y se rascó el esputo con la mano. Ibn `Umar dijo (después de narrar): «Si alguno de vosotros tiene que escupir durante la oración, que lo haga a su izquierda».