حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ أَبِي شَيْبَةَ، حَدَّثَنَا ابْنُ فُضَيْلٍ، عَنِ الأَعْمَشِ، عَنْ إِبْرَاهِيمَ، عَنْ عَلْقَمَةَ، عَنْ عَبْدِ اللَّهِ، قَالَ كُنْتُ أُسَلِّمُ عَلَى النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم وَهُوَ فِي الصَّلاَةِ فَيَرُدُّ عَلَىَّ، فَلَمَّا رَجَعْنَا سَلَّمْتُ عَلَيْهِ فَلَمْ يَرُدَّ عَلَىَّ وَقَالَ ‏"‏ إِنَّ فِي الصَّلاَةِ شُغْلاً ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Jabir bin 'Abdullah

El Mensajero de Allah (ﷺ) me envió a buscar un trabajo y, cuando lo terminé, regresé y me acerqué al Profeta (ﷺ) y lo saludé, pero él no me devolvió el saludo. Así que me dio mucha pena que solo Alá lo supiera y me dije: «Quizás el Mensajero de Allah (ﷺ) esté enfadado porque no llegué rápido. Por otra parte, lo saludé pero no respondió. Me sentí aún más apenado que la primera vez. Lo saludé de nuevo y él me devolvió el saludo y dijo: «Lo que me impidió responder el saludo fue que estaba rezando». En ese momento estaba en su Rahila y su rostro no estaba orientado hacia la Qibla.