El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: "Los caballos pueden ser utilizados para tres propósitos: para un hombre pueden ser una fuente de recompensa (en el Más Allá); por otro, un medio de protección; y por otro, una fuente de pecado. El hombre para quien son una fuente de recompensa, es el que las guarda para la causa de Allah, las ata con cuerdas largas y las deja pastar en un pasto o jardín. Lo que esas largas cuerdas les permitan comer de ese pasto o jardín, se escribirá como buenas obras para él, y si rompen sus cuerdas y corren una o dos vueltas, entonces todas sus pisadas y estiércol se escribirán como buenas obras para él, y si pasan un río y beben de él aunque él no haya tenido intención de regarlos, Aun así, eso se escribirá como buenas obras para él. Así que esos caballos son una fuente de recompensa para ese hombre. Para el hombre que tiene caballos para ganarse la vida, para no pedir ayuda a otros ni mendigar su pan, y al mismo tiempo no olvida el derecho de Dios sobre lo que gana a través de ellos y de sus espaldas (que lo presenta para que se use en la causa de Allah), esos caballos son un refugio para él. Para el hombre que las guarda solo por orgullo y para presumir, son una fuente de pecado". Entonces el Mensajero de Allah (ﷺ) fue preguntado acerca de los burros. Él dijo: "Allah no me ha revelado nada acerca de ellos, excepto este verso completo: "Entonces cualquiera que haya hecho el bien, igual al peso de un átomo (o una hormiga pequeña) lo verá, y cualquiera que haya hecho el mal, igual al peso de un átomo (o una hormiga pequeña) lo verá". (99.7-8)