حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ يُوسُفَ، أَخْبَرَنَا مَالِكٌ، عَنْ أَبِي النَّضْرِ، عَنْ أَبِي سَلَمَةَ، عَنْ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ كَانَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم يَصُومُ حَتَّى نَقُولَ لاَ يُفْطِرُ، وَيُفْطِرُ حَتَّى نَقُولَ لاَ يَصُومُ. فَمَا رَأَيْتُ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم اسْتَكْمَلَ صِيَامَ شَهْرٍ إِلاَّ رَمَضَانَ، وَمَا رَأَيْتُهُ أَكْثَرَ صِيَامًا مِنْهُ فِي شَعْبَانَ.
Traducción
Narró Aisha
El Profeta (ﷺ) nunca ayunó en ningún mes más que en el mes de Sha'ban. Solía decir: «Haced aquellas obras que podáis hacer fácilmente, pues Dios no se cansará (de recompensar) hasta que os aburráis y os canséis (de realizar actos religiosos)». La oración más querida al Profeta Muhámmad (ﷺ) era la que se hacía con regularidad (durante toda la vida), aunque fuera poco. Y cada vez que el Profeta (ﷺ) ofrecía una oración, la hacía con regularidad.