حَدَّثَنَا مُوسَى بْنُ إِسْمَاعِيلَ، حَدَّثَنَا مَهْدِيٌّ، حَدَّثَنَا ابْنُ أَبِي يَعْقُوبَ، عَنِ ابْنِ أَبِي نُعْمٍ، قَالَ كُنْتُ شَاهِدًا لاِبْنِ عُمَرَ وَسَأَلَهُ رَجُلٌ عَنْ دَمِ الْبَعُوضِ. فَقَالَ مِمَّنْ أَنْتَ فَقَالَ مِنْ أَهْلِ الْعِرَاقِ. قَالَ انْظُرُوا إِلَى هَذَا، يَسْأَلُنِي عَنْ دَمِ الْبَعُوضِ وَقَدْ قَتَلُوا ابْنَ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم وَسَمِعْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ " هُمَا رَيْحَانَتَاىَ مِنَ الدُّنْيَا ".
Traducción
Narró Aisha
(la esposa del Profeta) Una señora con sus dos hijas se acercó a mí para pedirme (para pedirme una limosna), pero no encontró nada en mí excepto una fecha que le di y la dividió entre sus dos hijas, y luego se levantó y se fue. Entonces el Profeta (ﷺ) entró y le conté sobre esta historia. Dijo: «Quien esté a cargo de (poner a prueba) a estas hijas y las trate con generosidad, le servirá de escudo contra el Fuego (del Infierno)».