حَدَّثَنَا يَسَرَةُ بْنُ صَفْوَانَ، حَدَّثَنَا إِبْرَاهِيمُ، عَنِ الزُّهْرِيِّ، عَنِ الْقَاسِمِ، عَنْ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ دَخَلَ عَلَىَّ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم وَفِي الْبَيْتِ قِرَامٌ فِيهِ صُوَرٌ، فَتَلَوَّنَ وَجْهُهُ، ثُمَّ تَنَاوَلَ السِّتْرَ فَهَتَكَهُ، وَقَالَتْ قَالَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم " مِنْ أَشَدِّ النَّاسِ عَذَابًا يَوْمَ الْقِيَامَةِ الَّذِينَ يُصَوِّرُونَ هَذِهِ الصُّوَرَ ".
Traducción
Narró Abu Mas'ud
Un hombre se acercó al Profeta (ﷺ) y le dijo: «Me mantengo alejado de la oración de la mañana solo porque tal o cual persona prolonga la oración cuando nos guía en ella. El narrador añadió: Nunca había visto al Mensajero de Dios tan furioso al dar consejos que aquel día. Dijo: «¡Oh gente! Hay algunos entre vosotros que hacen que a los demás no les gusten las buenas obras y hacen que los demás sientan aversión (a las oraciones congregacionales). ¡Cuidado! Quien de vosotros guíe a la gente en la oración no debe prolongarla, porque entre ellos hay enfermos, ancianos y necesitados». (Véase el Hadiz núm. 670, tomo 1)