Un hombre judío, que había recibido una bofetada en la cara, se acercó al Profeta (ﷺ) y le dijo: «¡Oh, Muhammad! ¡Un hombre de tus compañeros de los Ansar me ha dado una bofetada en la cara!» El Profeta (ﷺ) dijo: «Llámalo». Cuando lo llamaron, el Profeta (ﷺ) dijo: «¿Por qué lo abofeteaste?» Dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Cuando pasaba junto a los judíos, lo escuché decir: «Por Aquel que eligió a Moisés por encima de los seres humanos», y dije: «¿Incluso por encima de Mahoma?» Me enfurecí y le di una bofetada en la cara». El Profeta (ﷺ) dijo: «No me hagas superior a los demás profetas, porque el Día de la Resurrección la gente perderá el conocimiento y seré el primero en recobrar el conocimiento. Luego veré a Moisés sujetando una de las piernas del Trono. No sabré si ha recobrado el sentido común antes que yo o si la conmoción que había recibido en la Montaña (durante su vida mundana) le bastó».