حَدَّثَنَا الْحَسَنُ بْنُ مُحَمَّدِ بْنِ صَبَّاحٍ، حَدَّثَنَا حَجَّاجٌ، قَالَ قَالَ ابْنُ جُرَيْجٍ أَخْبَرَنِي مُحَمَّدُ بْنُ عَبَّادِ بْنِ جَعْفَرٍ، أَنَّهُ سَمِعَ ابْنَ عَبَّاسٍ، يَقْرَأُ ‏{‏أَلاَ إِنَّهُمْ تَثْنَوْنِي صُدُورُهُمْ‏}‏ قَالَ سَأَلْتُهُ عَنْهَا فَقَالَ أُنَاسٌ كَانُوا يَسْتَحْيُونَ أَنْ يَتَخَلَّوْا فَيُفْضُوا إِلَى السَّمَاءِ، وَأَنْ يُجَامِعُوا نِسَاءَهُمْ فَيُفْضُوا إِلَى السَّمَاءِ، فَنَزَلَ ذَلِكَ فِيهِمْ‏.‏
Traducción
Narró Muhammad bin 'Abbas bin Ya'far

Que oyó a Ibn 'Abbas recitar: «¡Sin duda! Se doblan los pechos» (11.5) y le preguntaron por su explicación. Dijo: «Algunas personas solían esconderse mientras respondían a la llamada de la naturaleza en un espacio abierto para no quedar expuestas al cielo, y también cuando mantenían relaciones sexuales con sus esposas en un espacio abierto para no quedar expuestas al cielo, por lo que se les envió la revelación anterior».