Cuando el Profeta (ﷺ) se dio cuenta de que los Quraish habían tardado en abrazar el Islam, dijo: «¡Oh Allah! Protégeme de su maldad sometiéndolos a siete (años de hambruna) como los siete años de (el Profeta) José». Así que tuvieron que pasar un año de hambruna que lo destruyó todo, hasta que tuvieron que comer huesos, hasta que un hombre miró al cielo y vio algo parecido a humo entre él y el cielo. Alá dijo: «Entonces, ten cuidado (Oh, Muhammad) hasta el día en que el cielo produzca una especie de humo perfectamente visible». (44.10) Y Allah dijo además: - «¡De cierto! Retiraremos un poco el castigo. Es cierto que volveréis (a la incredulidad)». (44.15) (¿Los librará Alá de la tortura el Día de la Resurrección?) El castigo del humo había pasado y Al-Baltsha (la destrucción de los paganos en la batalla de Badr) había pasado también.