Mientras estaba en compañía del Profeta (ﷺ) en una granja y él estaba recostado sobre un tallo de hoja de palma, pasaron algunos judíos. Algunos de ellos dijeron a los demás. «Pregúntale (al Profeta) (ﷺ) sobre el espíritu». Algunos dijeron: «¿Qué es lo que te impulsa a preguntarle al respecto?» Otros dijeron: «(No) para que no te dé una respuesta que no te guste». Pero ellos dijeron: «Pregúntale a él». Así que le preguntaron acerca del Espíritu. El Profeta (ﷺ) guardó silencio y no les dio ninguna respuesta. Sabía que estaba siendo inspirado por Dios, así que me quedé en mi casa. Cuando se reveló la inspiración divina, el Profeta (ﷺ) dijo: «Si te preguntan (Oh, Muhammad) acerca del Espíritu, di: «El espíritu». Mi Señor tiene conocimiento; y a vosotros (la humanidad) solo os ha sido dado un poco del conocimiento» (17.85).