Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) se casó con Zainab bint Yahsh, hizo que la gente comiera carne y pan hasta saciarse (ofreciendo un banquete de Walima). Luego se fue a las moradas de las madres de los creyentes (sus esposas), como solía hacer la mañana de su boda. Las saludaba e invocaba el bien sobre ellas, y ellas (también) le respondían el saludo e invocaban el bien para él. Cuando regresó a su casa, encontró a dos hombres hablando entre sí; y cuando los vio, volvió a salir de su casa. Cuando esos dos hombres vieron al Mensajero de Allah (ﷺ) salir de su casa, se levantaron rápidamente (y se fueron). No recuerdo si le informé de su partida o si se lo informó (otra persona). Así que regresó y, cuando entró en la casa, bajó la cortina que nos separaba de él y yo. Entonces se reveló el verso de Al-Hijab.