El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando Allah decreta algún orden en el cielo, los ángeles agitan sus alas para indicar que se rinden por completo a Sus palabras, que suenan como cadenas arrastradas por la roca. Y cuando el estado de miedo desaparece, se preguntan unos a otros: «¿Qué ha ordenado vuestro Señor? Dicen que Él ha dicho lo que es verdadero y justo, y que Él es el Altísimo, el Más Grande» (34.23). Entonces los oyentes sigilosos (los demonios) escuchan esta orden, y estos oyentes sigilosos son así, unos sobre otros». (Sufyan, un subnarrador, lo demostró manteniendo la mano erguida y separando los dedos). El oyente sigiloso escucha una palabra que transmite a los que están por debajo de él y el segundo la transmite a los que están por debajo de él, hasta que el último de ellos se la transmita al mago o al adivino. A veces, una llama (fuego) puede golpear al diablo antes de que pueda transmitirla, y otras veces puede hacerlo antes de que la llama (fuego) lo alcance, tras lo cual el mago añade cien mentiras a esa palabra. La gente dirá entonces: «¿Acaso él (es decir, el mago) no dijo tal o cual cosa en tal o cual fecha?» Así que se dice que ese mago dijo la verdad debido a la declaración que se escuchó desde los cielos».