Este versículo: «En verdad te hemos enviado (Oh Muhammad) como testigo, como portador de buenas nuevas y como amonestador». (48.8) que está en el Corán, aparece en la Torá así: «En verdad te hemos enviado (Oh Muhammad) como testigo, como portador de buenas nuevas y como amonestador, y como protector de los analfabetos (es decir, los árabes). Tú eres mi siervo y mi apóstol, y te he llamado Al-Mutawakkil (el que depende de Allah). No eres de corazón duro ni de carácter feroz, ni eres alguien que grita en los mercados. No devuelves mal por mal, sino que excusas y perdonas. Alá no os llevará a Él hasta que guíe a través de vosotros a una nación torcida por el camino correcto, haciéndoles decir: «Nadie tiene derecho a ser adorado sino Allah». Con esa declaración, hará que se abran los ojos ciegos, los oídos sordos y los corazones endurecidos».