حَدَّثَنَا عُبَيْدُ اللَّهِ بْنُ مُوسَى، عَنْ إِسْرَائِيلَ، عَنْ أَبِي إِسْحَاقَ، عَنِ الْبَرَاءِ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ بَيْنَمَا رَجُلٌ مِنْ أَصْحَابِ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم يَقْرَأُ، وَفَرَسٌ لَهُ مَرْبُوطٌ فِي الدَّارِ، فَجَعَلَ يَنْفِرُ، فَخَرَجَ الرَّجُلُ فَنَظَرَ فَلَمْ يَرَ شَيْئًا، وَجَعَلَ يَنْفِرُ، فَلَمَّا أَصْبَحَ ذَكَرَ ذَلِكَ لِلنَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم فَقَالَ ‏"‏ تِلْكَ السَّكِينَةُ تَنَزَّلَتْ بِالْقُرْآنِ ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Al-Bara

Mientras un hombre de los compañeros del Profeta (ﷺ) recitaba (el Corán) y su caballo estaba atado en la casa, el caballo se sobresaltó y comenzó a saltar. El hombre salió, miró a su alrededor, pero no encontró nada, pero el caballo siguió saltando. A la mañana siguiente se lo mencionó al Profeta. El Profeta (ﷺ) dijo: «Esa era la tranquilidad (calma) que reinaba al recitar el Corán».