حَدَّثَنَا أَبُو مَعْمَرٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الْوَارِثِ، حَدَّثَنَا أَيُّوبُ، عَنْ حَفْصَةَ بِنْتِ سِيرِينَ، عَنْ أُمِّ عَطِيَّةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ بَايَعْنَا رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَقَرَأَ عَلَيْنَا ‏{‏أَنْ لاَ يُشْرِكْنَ بِاللَّهِ شَيْئًا‏}‏ وَنَهَانَا عَنِ النِّيَاحَةِ، فَقَبَضَتِ امْرَأَةٌ يَدَهَا فَقَالَتْ أَسْعَدَتْنِي فُلاَنَةُ أُرِيدُ أَنْ أَجْزِيَهَا‏.‏ فَمَا قَالَ لَهَا النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم شَيْئًا فَانْطَلَقَتْ وَرَجَعَتْ فَبَايَعَهَا‏.‏
Traducción
Narró Um Atiya

Hicimos un juramento de lealtad al Mensajero de Allah (ﷺ) y él nos recitó: «No asociarán nada con Alá en la adoración», y nos prohibió llorar a los muertos. Entonces, una señora retiró la mano (se abstuvo de prestar juramento de lealtad) y dijo: «Pero tal o cual señora se lamentó por una de mis parientes, así que debo recompensar (hacer lo mismo con los familiares muertos de) la suya». El Profeta (ﷺ) no se opuso a ello, así que fue (allí) y regresó con el Profeta (ﷺ) para que él aceptara su promesa de lealtad.