حَدَّثَنَا أَبُو مَعْمَرٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الْوَارِثِ، حَدَّثَنَا أَيُّوبُ، عَنْ حَفْصَةَ بِنْتِ سِيرِينَ، عَنْ أُمِّ عَطِيَّةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ بَايَعْنَا رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَقَرَأَ عَلَيْنَا {أَنْ لاَ يُشْرِكْنَ بِاللَّهِ شَيْئًا} وَنَهَانَا عَنِ النِّيَاحَةِ، فَقَبَضَتِ امْرَأَةٌ يَدَهَا فَقَالَتْ أَسْعَدَتْنِي فُلاَنَةُ أُرِيدُ أَنْ أَجْزِيَهَا. فَمَا قَالَ لَهَا النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم شَيْئًا فَانْطَلَقَتْ وَرَجَعَتْ فَبَايَعَهَا.
Traducción
Narró 'Ubada bin As-Samit
Mientras estuvimos con el Profeta, él dijo: «¿Me jurarás lealtad que no adorarás a nada más que a Allah, no cometerás relaciones sexuales ilegales y no robarás?» Luego recitó el verso relativo a las mujeres. (Sufyan, el subnarrador, decía a menudo que el Profeta: añadió: «Quienquiera que de vosotros cumpla su promesa recibirá su recompensa de Alá, y quien cometa alguno de esos pecados y reciba el castigo legal (en esta vida), su castigo será una expiación por ese pecado; y quien cometa alguno de esos pecados y Alá lo proteja, será Alá quien lo castigue o perdone».