Mientras estaba con mi tío, escuché a Abdullah bin Ubai bin Salul decir: «No gastes en quienes están con el Mensajero de Allah (ﷺ), para que puedan dispersarse y alejarse (de él). Y si volvemos a Medina, sin duda, los más honorables expulsarán de allí a los más malvados. «Se lo mencioné a mi tío, quien, a su vez, se lo mencionó al Profeta. El Profeta (ﷺ) me llamó y se lo conté. Luego llamó a Abdullah bin Ubai y a sus compañeros, y juraron que no lo habían dicho. El Profeta (ﷺ) no creyó en mi declaración y creyó en la de ellos. Estaba tan afligida como nunca antes, y me quedé en mi casa. Mi tío me dijo: «Solo querías que el Profeta (ﷺ) te considerara mentiroso y te odiara». Entonces Alá reveló: «Cuando los hipócritas vienen a ti, dicen: «Damos testimonio de que tú eres el Mensajero de Dios». (63.1) Entonces el Profeta (ﷺ) me llamó, lo recitó y dijo: «Alá ha confirmado tu afirmación».