Mientras estábamos en un cortejo fúnebre en Baqi Al-Gharqad, el Mensajero de Allah (ﷺ) llegó, se sentó y nos sentamos a su alrededor. Tenía un bastón pequeño en la mano, inclinó la cabeza y empezó a raspar el suelo con él. Luego dijo: «No hay nadie entre vosotros, ni alma creada, que no tenga escrito su lugar en el Paraíso o en el Infierno, y también su destino feliz o miserable (en el Más Allá)». Un hombre dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Vamos a depender de lo que está escrito para nosotros y dejar de hacer (buenas) obras? Pues quienquiera que entre nosotros esté destinado a ser afortunado (en el Más Allá), se unirá a los pueblos afortunados, y quienquiera que entre nosotros esté destinado a ser miserable realizará las acciones que caracterizan a las personas que están destinadas a la miseria». El Profeta (ﷺ) dijo: «A los que están destinados a ser felices (en el Más Allá) les resultará fácil y placentero hacer las obras características de quienes están destinados a la felicidad, mientras que a los que van a estar entre los desdichados (en el Más Allá) les resultará fácil realizar las acciones características de quienes están destinados a la miseria». Luego recitó: «En cuanto a quien dé (en caridad) y cumpla con su deber para con Allah y crea en la mejor recompensa de Allah» (92.5-6)