Los judíos llevaron al Profeta (ﷺ) a un hombre y una mujer de entre ellos que habían tenido relaciones sexuales ilegales. El Profeta (ﷺ) les dijo: «¿Cómo suelen castigar a una persona de entre ustedes que ha tenido relaciones sexuales ilegales?» Respondieron: «Les ennegrecemos la cara con carbón y los golpeamos». Él dijo: «¿No encontráis en la Torá la orden de Ar-Rajm (es decir, la muerte por lapidación)?» Respondieron: «No encontramos nada en él». 'Abdullah bin Salam (después de escuchar esta conversación) les dijo: «¡Habéis dicho una mentira! Trae aquí la Torá y recítala si es verdad lo que dices». (Así que los judíos trajeron la Torá). Y el maestro religioso que les estaba enseñando, puso su mano sobre el verso de Ar-Rajm y comenzó a leer lo que estaba escrito por encima y por debajo del lugar escondido con su mano, pero no leyó el versículo de Ar-Rajm. Abdullah bin Salam retiró su mano (la del maestro) del verso de Ar-Rajm y dijo: «¿Qué es esto?» Así que cuando los judíos vieron ese versículo, dijeron: «Este es el versículo de Ar-Rajm». Así que el Profeta (ﷺ) ordenó que los dos adúlteros fueran apedreados hasta la muerte, y los apedrearon cerca del lugar donde antes se colocaban los féretros cerca de la mezquita. Vi a su compañero (es decir, el adúltero) inclinarse ante ella para protegerla de las piedras.