(Una noche) Pasé la noche en casa de mi tía Maimuna y me dije: «Voy a ver la oración del Mensajero de Allah (ﷺ)». Mi tía puso un cojín para el Mensajero de Allah (ﷺ) y él durmió sobre él en su dirección longitudinal y (se despertó) quitándose las huellas del sueño de la cara y luego recitó los últimos diez versos de Surat-al-`Imran hasta que lo terminó. Luego se acercó a un odre de agua que colgaba y lo cogió, realizó la ablución y luego se puso de pie para ofrecer la oración. Me levanté e hice lo mismo que él, y me puse a su lado. Puso su mano sobre mi cabeza, me cogió por la oreja y la torció. Ofreció dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at, luego dos rak'at y, finalmente, la oración del witr (es decir, un rak'a).