El Mensajero de Allah (ﷺ) le dijo a Abu Talha: «Busca a uno de tus muchachos para que me sirva». Abu Talha me montó detrás de él (montado en su cabalgata) y me llevó (hasta el Profeta (ﷺ)). Así que solía servir al Mensajero de Allah (ﷺ) cada vez que bajaba (para quedarse en algún lugar). Solía oírlo decir muy a menudo: «¡Oh, Allah! Me refugio en Ti para evitar las preocupaciones, la tristeza, la impotencia, la pereza, la avaricia, la cobardía, el endeudamiento excesivo y el dominio injusto de otras personas». Seguí sirviendo hasta que regresamos de la batalla de Jaibar. El Profeta (ﷺ) trajo entonces a Safiyya bint Huyai, a quien había ganado con el botín de guerra. Lo vi doblando una bata o una prenda para que ella se sentara detrás de él (sobre su camello). Cuando llegó a As-Sahba', preparó el Hais y lo puso sobre una sábana para comer. Luego me envió a invitar a unos hombres, quienes (vinieron y) comieron; y ese fue el banquete de bodas de Safiyya y él. Luego, el Profeta procedió y, cuando vio (vio) la montaña de Uhud, dijo: «Esta montaña nos ama y nosotros la amamos». Cuando nos acercamos a Medina, dijo: «¡Oh, Allah! Hago del área entre sus dos montañas un santuario, como Abraham hizo de La Meca un santuario. ¡Oh Alá! Bendito sea su Mudd y Sa (formas especiales de medir).