حَدَّثَنَا أَبُو نُعَيْمٍ، حَدَّثَنَا مَالِكُ بْنُ أَنَسٍ، عَنْ إِسْحَاقَ بْنِ عَبْدِ اللَّهِ، عَنْ أَنَسٍ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ رَأَيْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم أُتِيَ بِمَرَقَةٍ فِيهَا دُبَّاءٌ وَقَدِيدٌ، فَرَأَيْتُهُ يَتَتَبَّعُ الدُّبَّاءَ يَأْكُلُهَا.
Traducción
Narró Aisha
El Profeta (ﷺ) no hizo eso (es decir, prohibió almacenar la carne de los sacrificios durante tres días) excepto (lo hizo) para que los ricos pudieran alimentar a los pobres. Pero después, quince días después, solíamos guardar hasta las manitas para cocinar. La familia de Mahoma no comió pan de trigo con carne o sopa de forma satisfactoria durante tres días consecutivos.