Alguien le preguntó a Usama: «¿Quieres ir a tal persona (es decir, a Uthman) y hablar con él (es decir, asesorarlo sobre cómo gobernar el país)?» Dijo: «Ya ves que no hablo con él. La verdad es que hablo con él (le aconsejo) en secreto sin abrir una puerta (a la aflicción), porque no quiero ser el primero en abrirla (es decir, la rebelión), ni le diré a un hombre que es mi gobernante que es el mejor de todos después de haber escuchado algo del Apóstol de Allah». Dijeron: ¿Qué le has oído decir? Dijo: «Le he oído decir: El Día de la Resurrección traerán a un hombre y lo arrojarán al Fuego (del Infierno), para que le salgan los intestinos y dé vueltas como un asno gira alrededor de un molino. La gente del Fuego (del Infierno) se reunirá a su alrededor y dirá: ¡Oh fulano! ¿Qué pasa contigo? ¿No solías ordenarnos hacer buenas obras y prohibirnos hacer malas obras? Él responderá: Sí, antes te ordenaba que hicieras buenas obras, pero no las hice yo mismo, y solía prohibirte que hicieras malas obras, pero solía hacerlas yo mismo».