Se le hizo magia al Profeta (ﷺ), de modo que empezó a imaginarse que estaba haciendo algo que en realidad no estaba haciendo. Un día, invocó a Allah durante un largo período y luego dijo: «Siento que Dios me ha inspirado para curarme. Dos personas se me acercaron (en mi sueño) y se sentaron, una junto a mi cabeza y la otra a mis pies. Una de ellas preguntó a la otra: «¿Cuál es la enfermedad de este hombre?» El otro respondió: «Está embrujado». El primero preguntó: «¿Quién lo ha embrujado?» El otro respondió: «Lubaid bin al-A'sam». El primero preguntó: «¿Qué material ha usado?» El otro respondió: «Un peine, con el pelo recogido en él y la piel exterior del polen de la palmera datilera macho». El primero preguntó: «¿Dónde está eso?» El otro respondió: «Está en el pozo de Dharwan». «Entonces, el Profeta (ﷺ) salió hacia el pozo y, al regresar, me dijo: «Sus palmeras datileras (las palmeras datileras que están cerca del pozo) son como las cabezas de los demonios». Le pregunté: «¿Quitaste las cosas con las que se hacía la magia?» Dijo: «No, porque Alá me ha curado y temo que esta acción pueda propagar el mal entre la gente». Más tarde, el pozo se llenó de tierra.