حَدَّثَنَا قُتَيْبَةُ بْنُ سَعِيدٍ، حَدَّثَنَا لَيْثٌ، عَنِ الزُّهْرِيِّ، عَنْ عُرْوَةَ، عَنْ عَائِشَةَ، رضى الله عنها أَنَّ قُرَيْشًا، أَهَمَّهُمْ شَأْنُ الْمَخْزُومِيَّةِ، فَقَالُوا مَنْ يَجْتَرِئُ عَلَيْهِ إِلاَّ أُسَامَةُ بْنُ زَيْدٍ، حِبُّ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم‏.‏
Traducción

Aisha

dijo: «Una mujer de Bani Makhzumiya cometió un robo y la gente dijo: '¿Quién puede interceder ante el Profeta (ﷺ) por ella?' Así que nadie se atrevió a hablar con él (es decir, con el Profeta), pero Usama bin Zaid habló con él. El Profeta dijo: «Si un hombre respetable entre los hijos de Bani Israel cometía un robo, lo perdonaban, pero si un pobre lo hacía, le cortaban la mano. Pero incluso le cortaría la mano a Fátima (es decir, a la hija del Profeta) si cometiera un robo».