Si un hombre veía un sueño durante la vida del Profeta (ﷺ), se lo narraba al Profeta. Una vez quise ver un sueño y narrárselo al Profeta (ﷺ), era joven, no estaba casado y solía dormir en la mezquita durante la vida del Profeta. Soñé que dos ángeles me cogieron y se fueron conmigo hacia el fuego (del infierno), que parecía un pozo con las paredes interiores construidas y tenía dos paredes laterales parecidas a las de un pozo. Allí vi a algunas personas que conocía. Empecé a decir: «Busco refugio en Allah del Fuego (del Infierno), busco refugio en Allah del Fuego (del Infierno)». Luego, otro ángel se encontró con los otros dos y me dijo: «No tengas miedo». Le conté mi sueño a Hafsa, quien, a su vez, se lo narró al Profeta. Dijo: «Qué excelente hombre es Abdullah si solo observa la oración nocturna». (Salem, dijo un subnarrador: «Abdullah no solía dormir por la noche, pero de ahí en adelante muy poco».