'Alqama fue a Sham y cuando entró en la mezquita, dijo: «¡Oh Alá! Bendíceme con un compañero piadoso». Así que se sentó con Abu Ad-Darda. Abu Ad-Darda' le preguntó: «¿De dónde eres?» 'Alqama respondió: «De la gente de Kufa». Abu Ad-Darda dijo: «¿No está entre vosotros el guardián del secreto que nadie más conoce, es decir, Hudhaifa?» al-Qama respondió: «Sí». Luego, Abu Ad-Darda dijo además: «¿No hay entre vosotros a la persona a la que Allah le dio refugio de Satanás mediante la invocación de Su Profeta, Ammar?» Alqama respondió afirmativamente. Abu Ad-Darda dijo: «¿No hay entre vosotros la persona que porta el Siwak (o el Secreto) (es decir, del Profeta (ﷺ), es decir, de Abdullah bin Massud)?» Alqama respondió: «Sí». Entonces, Abu Ad-Darda preguntó: «¿Cómo solía (Abdullah bin Masud) recitar la sura empezando por: «Por la noche, tal como la envuelve; por el día, tal como brilla?» (92.1-2). Alqama dijo: «Y por hombre y mujer». Abu Ad-Darda dijo entonces: «Estas personas (de Sham) se esforzaron por hacerme aceptar algo diferente a lo que había escuchado del Profeta».