حَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ بُكَيْرٍ، حَدَّثَنَا اللَّيْثُ، عَنْ يُونُسَ، عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، قَالَ أَبُو سَلَمَةَ إِنَّ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم يَوْمًا " يَا عَائِشَ، هَذَا جِبْرِيلُ يُقْرِئُكِ السَّلاَمَ ". فَقُلْتُ وَعَلَيْهِ السَّلاَمُ وَرَحْمَةُ اللَّهِ وَبَرَكَاتُهُ، تَرَى مَا لاَ أَرَى. تُرِيدُ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم.
Traducción
Narró Aisha
Que Asma le prestó un collar y lo perdió. El Mensajero de Allah (ﷺ) envió a algunos de sus compañeros a buscarlo. Durante su viaje había llegado el momento de orar y rezaron sin ablución. Cuando regresaron a ver al Profeta (ﷺ), se quejaron de ello. Así fue revelado el Versículo Divino de Tayammum. Usaid bin Hudair dijo (a Aisha): «Que Allah te recompense generosamente. Por Dios, siempre que tenéis una dificultad, Alá os saca de ella y trae consigo una bendición para los musulmanes».