El Profeta (ﷺ) entró en un jardín y me ordenó que vigilara su puerta. Llegó un hombre y pidió permiso para entrar. El Profeta (ﷺ) dijo: «Admítelo y dale la buena nueva de que entrará en el Paraíso». ¡He aquí! Era Abu Bakr. Llegó otro hombre y pidió permiso para entrar. El Profeta (ﷺ) dijo: «Admítelo y dale la buena nueva de que entrará en el Paraíso». ¡He aquí! Era `Umar. Luego llegó otro hombre, pidiendo permiso para entrar. El Profeta (ﷺ) guardó silencio durante un momento y luego dijo: «Admítelo y dale la buena nueva de que entrará en el Paraíso con una calamidad que le sobrevendrá». ¡He aquí! Era `Uthman bin `Affan. `Asim, en otra narración, dijo que el Profeta (ﷺ) estaba sentado en un lugar donde había agua, y estaba destapando sus rodillas o rodillas, y cuando Uthman entró, las cubrió (o la rodilla).