`Urwa dijo: «Aisha me contó que el Mensajero de Allah (ﷺ) solía examinar a las mujeres emigrantes. También se nos ha dicho que cuando Alá dio la orden de que los musulmanes devolvieran a los paganos lo que habían gastado en sus esposas que emigraron (tras abrazar el Islam) y que los musulmanes no debían mantener como esposas a mujeres incrédulas, `Umar se divorció de dos de sus esposas, Qariba, la hija de Abu Umayyah y la hija de Jarwal al-Juza'i. Más tarde, Mu'awiya se casó con Qariba y Abu Jahm se casó con la otra». Cuando los paganos se negaron a pagar lo que los musulmanes habían gastado en sus esposas, Alá reveló: «Y si alguna de tus esposas ha pasado de ti a los incrédulos y tienes una adhesión (por la llegada de una mujer del otro lado) (entonces paga a las mujeres cuyas esposas se hayan ido) el equivalente a lo que habían gastado (en su Mahr)». (60.11) Por lo tanto, Alá ordenó que el musulmán cuya esposa se haya ido dado, como compensación por el mahr que había dado a su esposa, del mahr de las esposas de los paganos que habían emigrado abandonando a sus maridos. No conocemos a ninguna de las mujeres emigrantes que abandonaron el Islam después de adoptarlo. También nos han contado que Abu Basir bin Asid ath-Zaqafi acudió al Profeta (ﷺ) como emigrante musulmán durante la tregua. Al-Akhnas bin Shariq escribió al Profeta (ﷺ) pidiéndole que devolviera a Abu Basir.