حَدَّثَنَا مُسَدَّدٌ، حَدَّثَنَا يَزِيدُ بْنُ زُرَيْعٍ، حَدَّثَنَا مَعْمَرٌ، عَنِ الزُّهْرِيِّ، عَنْ سَعِيدٍ، عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ ـ رضى الله عنه ـ عَنِ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم قَالَ " لاَ يَبِيعُ حَاضِرٌ لِبَادٍ، وَلاَ تَنَاجَشُوا، وَلاَ يَزِيدَنَّ عَلَى بَيْعِ أَخِيهِ، وَلاَ يَخْطُبَنَّ عَلَى خِطْبَتِهِ، وَلاَ تَسْأَلِ الْمَرْأَةُ طَلاَقَ أُخْتِهَا لِتَسْتَكْفِئَ إِنَاءَهَا ".
Traducción
Narró Abu Huraira
El Profeta (ﷺ) dijo: «Ningún habitante de la ciudad debe vender para un beduino. No practiques el Najsh (es decir, no ofrezcas un precio elevado por algo que no quieras comprar, con el fin de engañar a la gente). Ningún musulmán debe ofrecer más por algo que ya ha comprado su hermano musulmán, ni debe exigir la mano de una chica que ya está comprometida con otro musulmán. Una mujer musulmana no intentará divorciar a su hermana (es decir, de otra musulmana) para ocupar su lugar».