حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ كَثِيرٍ، قَالَ أَخْبَرَنَا سُفْيَانُ، عَنِ ابْنِ أَبِي خَالِدٍ، عَنْ قَيْسِ بْنِ أَبِي حَازِمٍ، عَنْ أَبِي مَسْعُودٍ الأَنْصَارِيِّ، قَالَ قَالَ رَجُلٌ يَا رَسُولَ اللَّهِ، لاَ أَكَادُ أُدْرِكُ الصَّلاَةَ مِمَّا يُطَوِّلُ بِنَا فُلاَنٌ، فَمَا رَأَيْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم فِي مَوْعِظَةٍ أَشَدَّ غَضَبًا مِنْ يَوْمِئِذٍ فَقَالَ " أَيُّهَا النَّاسُ، إِنَّكُمْ مُنَفِّرُونَ، فَمَنْ صَلَّى بِالنَّاسِ فَلْيُخَفِّفْ، فَإِنَّ فِيهِمُ الْمَرِيضَ وَالضَّعِيفَ وَذَا الْحَاجَةِ ".
Traducción
Narró Zaid bin Jalid Al-Juhani
Un hombre le preguntó al Profeta (ﷺ) si había recogido una «Luqata» (cosa perdida y caída). El Profeta (ﷺ) respondió: «Reconoce y recuerda el material para atar y su recipiente, y haz anuncios públicos (al respecto) durante un año, luego utilízalo, pero dáselo a su dueño si viene». Luego, la persona preguntó por el camello perdido. Al oír eso, el Profeta (ﷺ) se puso furioso y sus mejillas o su rostro se pusieron rojos y dijo: «No te preocupes por él, ya que tiene su recipiente de agua y sus patas, y llegará al agua y se comerá (las hojas) de los árboles hasta que su dueño lo encuentre». El hombre preguntó entonces por la oveja perdida. El Profeta (ﷺ) respondió: «Es para ti, para tu hermano (otra persona) o para el lobo».