El Mensajero de Allah (ﷺ) distribuyó el Zakat entre (un grupo de) personas mientras estaba sentado allí, pero el Mensajero de Allah (ﷺ) dejó a un hombre que consideré el mejor de todos. Pregunté: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Por qué abandonaste a esa persona? Por Alá, lo considero un creyente fiel». El Profeta (ﷺ) comentó: «O simplemente un musulmán». Me quedé callado durante un rato, pero no pude evitar repetir mi pregunta por lo que sabía de él. Y luego le preguntó al Mensajero de Allah (ﷺ): «¿Por qué te has ido de tal y tal? ¡Por Alá! Es un creyente fiel». El Profeta (ﷺ) volvió a decir: «O simplemente un musulmán». Y no pude evitar repetir mi pregunta por lo que sabía de él. Entonces el Profeta (ﷺ) dijo: «¡Oh, Sa'd! Doy a una persona mientras que a otra me es más querida, por temor a que Alá lo arroje de bruces al Fuego».