El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «Tener caballos puede ser una recompensa para algunos (hombres), un refugio para otros (es decir, un medio de ganarse la vida) o una carga para un tercero. El caballo será una recompensa para quien lo mantenga por la causa de Alá (lo prepare para las batallas sagradas) y lo ata con una cuerda larga a un pasto (o un jardín). Recibirá una recompensa igual a la que su larga cuerda le permita comer en el pasto o en el jardín, y si ese caballo rompe la cuerda y cruza una o dos colinas, todos sus pasos y su estiércol se considerarán buenas obras para su dueño; y si pasa junto a un río y bebe de él, también se considerará una buena acción para su dueño, incluso si no ha tenido intención de regarlo entonces. Los caballos son un refugio contra la pobreza para la segunda persona que tiene caballos para ganarse la vida y no preguntar a los demás y, al mismo tiempo, otorga el derecho de Allah (es decir, el rak`at) (con la riqueza que obtiene al usarlos en el comercio, etc.) y no los sobrecarga. Quien tenga caballos solo por orgullo y para presumir y para dañar a los musulmanes, sus caballos serán una fuente de pecados para él». Cuando se le preguntó al Mensajero de Allah (ﷺ) acerca de los burros, respondió: «No se me reveló nada en particular sobre ellos, excepto el verso general y único que se aplica a todo: «Quien haga un bien igual al peso de un átomo (o una hormiga pequeña) lo verá (su recompensa) el Día de la Resurrección».