حَدَّثَنَا قُتَيْبَةُ بْنُ سَعِيدٍ، حَدَّثَنَا سُفْيَانُ، عَنْ عَمْرٍو، عَنْ سَعِيدِ بْنِ جُبَيْرٍ، عَنِ ابْنِ عُمَرَ، أَنَّ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم قَالَ لِلْمُتَلاَعِنَيْنِ ‏"‏ حِسَابُكُمَا عَلَى اللَّهِ، أَحَدُكُمَا كَاذِبٌ، لاَ سَبِيلَ لَكَ عَلَيْهَا ‏"‏‏.‏ قَالَ يَا رَسُولَ اللَّهِ مَالِي‏.‏ قَالَ ‏"‏ لاَ مَالَ لَكَ، إِنْ كُنْتَ صَدَقْتَ عَلَيْهَا، فَهْوَ بِمَا اسْتَحْلَلْتَ مِنْ فَرْجِهَا، وَإِنْ كُنْتَ كَذَبْتَ عَلَيْهَا، فَذَاكَ أَبْعَدُ وَأَبْعَدُ لَكَ مِنْهَا ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Ibn `Umar

El Profeta (ﷺ) dijo a quienes estuvieron involucrados en el caso de Lian: «Sus cuentas están en poder de Allah. Uno de vosotros dos es un mentiroso. Tú (el esposo) tienes derecho sobre ella (la esposa)». El esposo dijo: «¡Mi dinero, oh Mensajero de Alá!» El Profeta (ﷺ) dijo: «No tienes derecho a recuperar ningún dinero. Si has dicho la verdad, el Mahr que pagaste fue por mantener relaciones sexuales con ella legalmente; y si eres un mentiroso, entonces tienes menos derecho a recuperarlo».