حَدَّثَنَا مُسَدَّدٌ، قَالَ حَدَّثَنَا يَحْيَى، عَنْ إِسْمَاعِيلَ، قَالَ حَدَّثَنِي قَيْسٌ، عَنْ أَبِي مَسْعُودٍ، قَالَ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ الشَّمْسُ وَالْقَمَرُ لاَ يَنْكَسِفَانِ لِمَوْتِ أَحَدٍ وَلاَ لِحَيَاتِهِ، وَلَكِنَّهُمَا آيَتَانِ مِنْ آيَاتِ اللَّهِ، فَإِذَا رَأَيْتُمُوهُمَا فَصَلُّوا ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Aisha

Durante la vida del Profeta (ﷺ), el sol se eclipsó y el Profeta (la paz sea con él) se puso de pie para ofrecer la oración con la gente y recitó una larga recitación, luego hizo una reverencia prolongada, luego levantó la cabeza y recitó una recitación prolongada que fue más corta que la primera. Luego hizo una reverencia prolongada, que fue más corta que la primera, y luego levantó la cabeza e hizo dos postraciones. Luego defendió el segundo rak'a y lo ofreció igual que el primero. Luego se puso de pie y dijo: «El sol y la luna no se eclipsan a causa de la vida o la muerte de alguien, sino que son dos signos entre los signos que Dios muestra a Sus adoradores. Así que, cuando los veas, date prisa para rezar».