حَدَّثَنِي خَلِيفَةُ، حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ الأَنْصَارِيُّ، حَدَّثَنَا سَعِيدٌ، عَنْ قَتَادَةَ، عَنْ أَنَسٍ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ مَاتَ أَبُو زَيْدٍ وَلَمْ يَتْرُكْ عَقِبًا، وَكَانَ بَدْرِيًّا‏.‏
Traducción
`Urwa narró

Az-Zubair dijo: «Me encontré con Ubaida bin Sa'id bin Al-As el día (de la batalla) de Badr y estaba cubierto con una armadura, tanto que solo sus ojos eran visibles. Su apellido era Abu Dhat-al-Karish. Dijo (con orgullo): «Soy Abu-al-Karish». Lo ataqué con la lanza, le perforé el ojo y murió. Puse mi pie sobre su cuerpo para sacarle (la lanza), pero aun así tuve que usar una gran fuerza para sacarla porque sus dos extremos estaban doblados». 'Urwa dijo: «Más tarde, el Mensajero de Allah (ﷺ) le pidió a Az-Zubair la lanza y se la dio. Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) murió, Az-Zubair la recuperó. Después de eso, Abu Bakr lo exigió y se lo dio, y cuando Abu Bakr murió, Az-Zubair lo recuperó. Entonces, 'Umar se lo exigió y se lo dio. Cuando 'Umar murió, Az-Zubair se lo llevó, y luego Uthman se lo exigió y se lo dio. Cuando Uthman fue martirizado, la lanza permaneció en manos de los hijos de 'Ali. Luego, Abdullah bin Az-Zubair exigió que se la devolvieran, y la conservó consigo hasta que fue martirizado.