حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ يُوسُفَ، عَنِ ابْنِ عُيَيْنَةَ، عَنْ عَمْرٍو، عَنْ جَابِرٍ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ نَزَلَتْ هَذِهِ الآيَةُ فِينَا ‏{‏إِذْ هَمَّتْ طَائِفَتَانِ مِنْكُمْ أَنْ تَفْشَلاَ‏}‏ بَنِي سَلِمَةَ وَبَنِي حَارِثَةَ، وَمَا أُحِبُّ أَنَّهَا لَمْ تَنْزِلْ، وَاللَّهُ يَقُولُ ‏{‏وَاللَّهُ وَلِيُّهُمَا‏}‏
Traducción
Narró Jabir bin 'Abdullah

Que su padre fue martirizado el día de la batalla de Uhud y que estaba endeudado y dejó seis hijas (huérfanas). Jabir añadió: «Cuando llegó el momento de recoger los dátiles, fui a ver al Mensajero de Allah (ﷺ) y le dije: «Sabes que mi padre fue martirizado el día de Uhud y tenía muchas deudas, y me gustaría que los acreedores te atendieran». El Profeta (ﷺ) dijo: «Ve y apila todos los tipos de dátiles». Lo hice y lo llamé (es decir, el Profeta (ﷺ)). Cuando los acreedores lo vieron, empezaron a reclamarme sus deudas de una manera tan dura (como nunca lo habían hecho antes). Así que, cuando vio su actitud, le dio tres vueltas al montón de citas más grandes, y luego se sentó a su lado y dijo: «Oh, Jabir), llama a tus compañeros (es decir, a los acreedores)». Luego siguió midiendo (y dando) a los acreedores (lo que les correspondía) hasta que Alá pagó toda la deuda de mi padre. Me habría contentado con no retener nada de esas fechas para mis hermanas después de que Alá hubiera pagado las deudas de mi padre. Pero Dios guardó todos los montones (de dátiles), de modo que cuando miré el montón donde había estado sentado el Profeta (ﷺ), me pareció que no me habían quitado ni un solo dátil».