حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ يُوسُفَ، عَنِ ابْنِ عُيَيْنَةَ، عَنْ عَمْرٍو، عَنْ جَابِرٍ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ نَزَلَتْ هَذِهِ الآيَةُ فِينَا {إِذْ هَمَّتْ طَائِفَتَانِ مِنْكُمْ أَنْ تَفْشَلاَ} بَنِي سَلِمَةَ وَبَنِي حَارِثَةَ، وَمَا أُحِبُّ أَنَّهَا لَمْ تَنْزِلْ، وَاللَّهُ يَقُولُ {وَاللَّهُ وَلِيُّهُمَا}
Traducción
Narró Aisha
Cuando llegó el día de Uhud, los paganos fueron derrotados. Entonces Satanás, que la maldición de Alá sea sobre él, gritó en voz alta: «¡Oh adoradores de Alá, cuídense de lo que hay detrás!» Ante esto, los miembros de la primera fila de las fuerzas (musulmanas) dieron la espalda y empezaron a luchar con los de atrás. Hudhaifa miró y, al ver a su padre, Al-Yaman, gritó: «¡Oh, adoradores de Alá, mi padre, mi padre!» Pero, por Alá, no se detuvieron hasta que lo mataron. Hudhaifa dijo: «Que Allah te perdone». (El narrador secundario, `Urwa, dijo: «Por Alá, Hudhaifa siguió pidiendo perdón a Dios por los asesinos de su padre hasta que se fue a Alá (es decir, murió)»).