حَدَّثَنَا يَعْقُوبُ بْنُ إِبْرَاهِيمَ، حَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ سَعِيدٍ، عَنْ عُبَيْدِ اللَّهِ، قَالَ أَخْبَرَنِي نَافِعٌ، عَنِ ابْنِ عُمَرَ ـ رضى الله عنهما أَنَّ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم عَرَضَهُ يَوْمَ أُحُدٍ وَهْوَ ابْنُ أَرْبَعَ عَشْرَةَ فَلَمْ يُجِزْهُ، وَعَرَضَهُ يَوْمَ الْخَنْدَقِ وَهْوَ ابْنُ خَمْسَ عَشْرَةَ فَأَجَازَهُ‏.‏
Traducción
Narró 'Abdullah

Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) regresaba de una Ghazwa, el Hayy o la 'Umra, solía empezar (diciendo): «Allahu Akbar», tres veces y luego decía: «Nadie tiene derecho a ser adorado excepto Allah, que no tiene socios. Suyo es el Reino, todas las alabanzas son para Él y Él es omnipotente. Regresamos arrepentidos (a Allah) adorando, postrándonos y alabando a nuestro Señor. Alá cumplió Su promesa, hizo que Su siervo saliera victorioso y Él (solo) derrotó a los clanes (de los infieles)».