حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ مَسْلَمَةَ، عَنْ مَالِكٍ، عَنْ يَحْيَى بْنِ سَعِيدٍ، عَنْ بُشَيْرِ بْنِ يَسَارٍ، أَنَّ سُوَيْدَ بْنَ النُّعْمَانِ، أَخْبَرَهُ أَنَّهُ، خَرَجَ مَعَ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم عَامَ خَيْبَرَ، حَتَّى إِذَا كُنَّا بِالصَّهْبَاءِ ـ وَهْىَ مِنْ أَدْنَى خَيْبَرَ ـ صَلَّى الْعَصْرَ، ثُمَّ دَعَا بِالأَزْوَادِ فَلَمْ يُؤْتَ إِلاَّ بِالسَّوِيقِ، فَأَمَرَ بِهِ فَثُرِّيَ، فَأَكَلَ وَأَكَلْنَا، ثُمَّ قَامَ إِلَى الْمَغْرِبِ، فَمَضْمَضَ وَمَضْمَضْنَا، ثُمَّ صَلَّى وَلَمْ يَتَوَضَّأْ‏.‏
Traducción
Narró Abu Musa al-Ash'ari

Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) libraba la batalla de Jaibar, o cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) se dirigía hacia ella, (cada vez que) la gente pasaba por un lugar alto con vista a un valle, levantaban la voz diciendo: «¡Allahu-Akbar! ¡Allahu-Akbar! Nadie tiene derecho a ser adorado excepto Alá». Al respecto, el Mensajero de Dios les dijo: «Bajad la voz, porque no llamáis a un sordo o a un ausente, sino a un oyente que está cerca y con vosotros». Estaba detrás del animal que montaba el Mensajero de Allah (ﷺ) y me oyó decir. «No hay fuerza ni poder sino en Alá». Entonces me dijo: «¡Oh, Abdullah bin Qais!» Dije: «Labbaik». ¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)!» Dijo: «¿Quieres que te diga una frase que sea uno de los tesoros del Paraíso?». Yo dije: «¡Sí, oh Mensajero de Allah (ﷺ)! Deja que mi padre y mi madre sean sacrificados por ti». Dijo: «Es que no hay fuerza ni poder sino en Alá».