حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ مَسْلَمَةَ، عَنْ مَالِكٍ، عَنْ يَحْيَى بْنِ سَعِيدٍ، عَنْ بُشَيْرِ بْنِ يَسَارٍ، أَنَّ سُوَيْدَ بْنَ النُّعْمَانِ، أَخْبَرَهُ أَنَّهُ، خَرَجَ مَعَ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم عَامَ خَيْبَرَ، حَتَّى إِذَا كُنَّا بِالصَّهْبَاءِ ـ وَهْىَ مِنْ أَدْنَى خَيْبَرَ ـ صَلَّى الْعَصْرَ، ثُمَّ دَعَا بِالأَزْوَادِ فَلَمْ يُؤْتَ إِلاَّ بِالسَّوِيقِ، فَأَمَرَ بِهِ فَثُرِّيَ، فَأَكَلَ وَأَكَلْنَا، ثُمَّ قَامَ إِلَى الْمَغْرِبِ، فَمَضْمَضَ وَمَضْمَضْنَا، ثُمَّ صَلَّى وَلَمْ يَتَوَضَّأْ‏.‏
Traducción
Narró Abu Huraira

Cuando conquistamos Jaibar, no obtuvimos ni oro ni plata como botín, pero ganamos vacas, camellos, bienes y jardines. Luego partimos con el Mensajero de Allah (ﷺ) hacia el valle de Al-Qira, y en ese momento el Mensajero de Allah (ﷺ) tenía un siervo llamado Mid`am que le había regalado uno de los Banu Ad-Dibbab. Cuando el siervo se bajaba de la silla del Mensajero de Allah (ﷺ), una flecha cuyo lanzador no se sabía quién lo había lanzado llegó y lo alcanzó. La gente dijo: «Enhorabuena por su martirio». El Mensajero de Dios dijo: «No, por Aquel en cuyas manos está mi alma, la sábana (de tela) que se llevó (ilegalmente) el día de Jaibar del botín antes de distribuirlo, se ha convertido en una llama de fuego que lo quema». Al enterarse de esto, un hombre llevó al Profeta una o dos correas de zapatos de cuero y dijo: «Estas son cosas que me llevé (ilegalmente)». Al respecto, el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «Esto es una correa, o son dos correas del Fuego».